
De muy niña, con solo 9 años, Barrymore tuvo problemas con el alcohol y las drogas, y ya a los doce fue ingresada en un centro de desintoxicación, algo que la marcó para siempre y algo de lo que la actriz se resistía a hablar hasta ahora.
“En el centro de desintoxicación era infeliz la mayoría del tiempo; me aislaba mucho. Sin embargo, con el tiempo vi que era una forma de volver a nacer, de volver a vivir otra vez.”
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